Siempre me sorprendo en Navidad con lo que la gente olvida de un año para otro. Comiendo en casa de mi padre, con toda la familia, mi prima se sorprendió porque yo no comiera langostinos. "Eres mi prima, por Dios", le dije, "ya deberías saber este tipo de cosas". Ella me contestó "Normalmente estoy demasiado ocupada llenándome la boca de langostinos para percatarme de que tú no los comes".
La gente se sorprende muchísimo cuando digo que no me gusta el marisco, así que este año he usado una técnica nueva. He dicho que no como ningún animal naranja. No como langostinos ni peces de colores ni tigres ni orangutanes. Lo gracioso es que no me preguntaron "¿estás loca de atar?" sino "¿así que cangrejos tampoco?".
Creo que ya tienen asumido que sí, estoy loca de atar. Pero es una locura mucho más aceptable que la que me hace odiar el marisco. Eso es inconcebible.
Sí que como frutas naranjas, pero no me preguntéis por qué aborrezco las mandarinas. Es otro de esos misterios de mis papilas gustativas.
La gente se sorprende muchísimo cuando digo que no me gusta el marisco, así que este año he usado una técnica nueva. He dicho que no como ningún animal naranja. No como langostinos ni peces de colores ni tigres ni orangutanes. Lo gracioso es que no me preguntaron "¿estás loca de atar?" sino "¿así que cangrejos tampoco?".
Creo que ya tienen asumido que sí, estoy loca de atar. Pero es una locura mucho más aceptable que la que me hace odiar el marisco. Eso es inconcebible.
Sí que como frutas naranjas, pero no me preguntéis por qué aborrezco las mandarinas. Es otro de esos misterios de mis papilas gustativas.
Current Mood:
thoughtful
thoughtful14 comments | Leave a comment



hungry
cranky